Presentación > Arte > Barroco >

El Barroco, arquitectura: Italia

     En el barroco la arquitectura va, frecuentemente, unida al urbanismo. Los edificios más representativos son los civiles, con interiores recargados de decoración, plantas complicadas y originales soluciones para las cubiertas. Emplea el orden gigante.

     La ciudad se vuelve escenográfica. Es el escenario del teatro de la vida. Se crean perspectivas visuales sobre un punto de referencia, pero, también, lugares singulares, plazas y rincones acogedores. Todo ello es un reflejo del poder, ya sea este civil o religioso.

     El palacio es el típico edificio de vivienda urbana para las familias poderosas. Se caracteriza por sus fachadas dinámicas, con curvas y contracurvas, y el juego de luces y sombras, en los que se resaltan las piezas principales.

     También se crean jardines. Hay un gusto por la belleza de la naturaleza mejorada y ordenada del típico jardín francés.

     El hotel es un tipo de vivienda unifamiliar exenta y rodeada de jardines, cerrada con una valla, que triunfa en esta época entre la burguesía y las clases privilegiadas. Es la típica vivienda burguesa. Suele haber varias en la misma calle, con características similares.

     El templo es el lugar del sermón y la eucaristía. Se trata de un sitio de representación teatral, por lo que debe tener una buena visibilidad y una buena acústica. Se impone el espacio unitario que los jesuitas, defensores de la Contrarreforma, emplearon en el Gesú, una planta de cruz latina con un gran crucero cubierto por una cúpula. Este es un espacio didáctico, la iluminación va dirigida, a través de una cúpula, hacia la zona de debajo del retablo, el cual tiene un programa iconográfico doctrinal, muy recargado, en el que se manifiesta todo el poder y la riqueza de la orden y la Iglesia.

     Existe una nueva concepción del espacio, las plantas adoptan formas caprichosas, en movimiento, los edificios se cargan de una decoración que invade todos los rincones. Los edificios muestran la inclinación al lujo y la riqueza.

Italia

     Tras la hegemonía cultural que tuvo Venecia después del saqueo de Roma en 1527, esta ciudad vuelve a recuperar todo su esplendor. Roma es lugar de peregrinación, el centro del papado y la Contrarreforma, y el lugar donde se crea la nueva estética, y las bases del urbanismo moderno y racional. Esta vez, Italia es sinónimo de Roma. Las fachadas se hacen onduladas y ricas en esculturas.

     En Roma trabajan los más grandes arquitectos del Barroco. En el período de transición se distingue a Carlo Maderna, que destaca por sus edificios religiosos como Santa Susana, Santa María de la Victoria, y concluye la basílica de San Pedro del Vaticano, y a Giacomo della PortaPronunciado /guiácomo de la porta/, sucesor de VignolaPronunciado /viñola/, que hizo la fachada del Gesú. Maderna es el primer escultor que defiende los ideales del barroco.

     En el barroco pleno encontramos a los arquitectos más conocidos: GianPronunciado /guian/ Lorenzo Bernini, es el gran arquitecto del barroco, uno de los genios del arte universal. Es uno de los formuladores del lenguaje barroco. Diseñala columnata de San Pedro del Vaticano, y el baldaquino donde sitúa un nuevo tipo de columna, las columnas salomónicas del altar. Utiliza multitud de puntos de vista, la planta central, principalmente de cruz griega, circular u oval. Construye, también, San Andrés del Quirinal, donde demuestra su gusto por los contrastes, entre otra muchas obras. FrancescoPronunciado /franchesco/ Borromini es otro de los grandes arquitectos de la historia del arte. Borromini rompe todas las reglas del clasicismo. Concibe toda la obra como una gran escultura, ondula los entablamentos y las cornisas, e inventa nuevas formas para los capiteles. Sus plantas son más dinámicas, y sus fachadas también. Sin embargo, sus obras son de pequeño tamaño, ya que Bernini era el arquitecto oficial. Construyó San Ivo, La sapiencia, San Carlos de las cuatro fuentes, el Oratorio de san Felipe Neri, palacio Barberini, etc. Guarino Guarini, es otro de los grandes arquitectos del período. Sus formas se inspiran en el gótico y en el mudéjar. Trabaja, sobre todo, en Turín donde realiza obras como la iglesia de San Lorenzo, con una bóveda al estilo cordobés, el palacio Carignano y la capilla del Santo Sudario. Baltasar LonghenaPronunciado /longuena/, que trabaja en Venecia, donde construye Santa María de la Salud y el palacio Pésaro. Pietro di Cortona, discípulo de Bernini, que tiene un lenguaje más sereno. Construye la iglesia de los santos Lucas y Martín, y las fachadas de Santa María de la Paz y de Santa María in vía Lata. Otros arquitectos son Carlo Rainaldi: San Andrea della valle, Martino LunghiPronunciado /lungui/ el Joven: iglesia de los santos Vicente y Anastasio.

     En el siglo XVIII el barroco evoluciona en dos direcciones. Por un lado existe un retorno a la simplicidad del siglo XVI, que prepara el neoclásico, y por otro se evoluciona hacia la exuberancia decorativa del rococó. En esta época destacan Bernardo Vittone, que trabaja en Turín. Es el iniciador de los excesos decorativos del rococó. Ejemplo de su arquitectura es la capilla de Vallinoto, y la iglesia de las Clarisas de Bra. Ferdinando Fuga, trabaja en Nápoles, de estilo rococó, antes de ser representante del neoclasicismo; factoría de porcelana de Capodimonte. Luigi VanvitelliPronunciado /luiyi vanviteli/, que trabaja en Nápoles y Sicilia, que en aquella época pertenecían a la corona española: palacio de Caserta, iglesia de Vanvitelli en Nápoles. FillippoPronunciado /filipo/ Juvara, el mejor representante del barroco tardío y sereno. Es un auténtico precursor del neoclasicismo. Entre sus obras destacan la fachada del palacio Madama, en Turín, palacio de caza de los Stupinigi. Y Benedeto Alfieri, discípulo de Juvara, palacio real de Turín.

Volver


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español

Tweet