Charles Garnier (1825-1868) es el principal arquitecto de la época. Construye la Ópera de París, máximo exponente de la burguesía francesa. Garnier conjuga elementos arquitectónicos heterogéneos en los que mezcla lo fantasioso y lo opulento del gusto burgués y un medievalismo comparable al inglés en su variedad, como en la iglesia gótica de París.
Eugène
Emmanuel Viollet-le-Duc
(1814-1879) es uno de los arquitectos más importantes del siglo
XX, sobre todo gracias a sus estudios de
la arquitectura
medieval. Es un gran divulgador,
que escribe
varios libros como el Diccionario razonado de la arquitectura
francesa
en la Edad Media, el Diccionario del mobiliario y
otros aspectos
de la arquitectura medieval o La arquitectura.
Más que
un constructor es un restaurador de
monumentos. Restaura
la catedral de Notre-Dame
de París y la catedral de Reims.
Otros arquitectos
franceses son Franz
Chrístian
Gau
,
más medievalista: iglesia de Santa Clotilde, y Paul
Abadie
:
Ayuntamiento
de Angulema, Santa María de la Bastida en Burdeos.
Otro gran arquitecto es Charles Barry (1795-1860), que construye el Parlamento de Londres con un estilo totalmente gótico, neogótico. La arquitectura hace continuas referencias a los monumentos autóctonos en busca de una arquitectura nacional.
También
son de destacar George
Edmond Street
:
Palacio
de Justicia,
George
Gilgert Scott
,
y
Alfred Waterhouse
.
Arquitectos españoles importantes son Matías Laviña: restauración de la catedral de León, Aníbal Álvarez Bouquel, Narciso Pascual y Colomer (1808-1870): Congreso de los Diputados, palacio del marqués de Salamanca, hoy Banco Hipotecario, que tienden a lo isabelino. Más cerca del mudéjar están Emilio Rodríguez Ayuso, (1845-1891) que construye múltiples plazas de toros; Lorenzo Álvarez Capra, que hace la Virgen de la Paloma en Madrid; Juan Bautista Lázaro, que es un gran restaurador: Santa Cristina de Lena, San Miguel de la Escalada y la catedral de León; Francisco de Cubas, que construye la Almudena en Madrid y la parroquia de Santa Cruz; Joan Martorell, que hace el palacio del marqués de Comillas; y Federico Aparici: la basílica de Covadonga.
Con la Restauración, y el triunfo del absolutismo monárquico, aparece en España una arquitectura triunfalista y monumental de carácter ecléctico, que utiliza el hierro, cuyos máximos representantes son Agustín Ortiz de Villajos (1829-1902): hospital del Buen Suceso, teatros de La Comedia y María Guerrero, Eduardo Adaro: Banco de España, Banco Hispano Americano, Enrique María de Repullés: fachada cóncava de la Bolsa de Madrid, Fernando Arbós y Termanti: basílica de la Virgen de Atocha, Luis de Aladrén: fachada de la Diputación de Vizcaya, y Joaquín Rucoba: Ayuntamiento de Bilbao.
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