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El sector secundario

     El sector secundario abarca a la industria y a todas las actividades de transformación de la materia prima en un bien de equipo o consumo.

     La industria tiene su despegue durante los siglos XVIII y XIX en el período conocido como revolución industrial. El despegue industrial se debe, principalmente, a la utilización de la tecnología en las tareas del trabajo. Esto es posible gracias al trasvase de capitales, fuerza de trabajo y mercancías desde el sector primario, la agricultura principalmente, al sector secundario.

     El sector industrial se caracteriza por la concentración geográfica de la producción, buscando ventajas comparativas y de localización, y la de la población. Surgen, así, las grandes ciudades y las regiones industriales, y también las regiones especializadas en determinados productos. Ni las ciudades, ni las regiones especializadas son autosuficientes para producir todo lo que necesitan. Aparece, de este modo, la necesidad de crear mercados más amplios, de ámbito nacional o internacional, en los que comprar y vender. En este proceso el transporte va a tener un papel fundamental, que no sólo impulsa la industria, sino que además es uno de sus principales consumidores. Con la creación de mercados nacionales e internacionales caen las barreras aduaneras, el proteccionismo económico sólo aparecerá en caso de crisis, y se reducirán los precios unitarios del transporte.

     El sector industrial es el más contribuye al PIB y el que más fuerza de trabajo emplea hasta la segunda guerra mundial, tras la que empieza a perder importancia a favor de los servicios.

     Se distinguen tres tipos básicos de industria: la industria pesada, la industria de equipo y la industria ligera. En sentido estricto, una industria pesada es aquella que trata grandes cantidades de productos brutos, pesados, para transformarlos en productos semielaborados. En realidad, estos artículos son en su mayoría bienes de equipo, por lo que se considera como industria pesada a las de primera elaboración y como industrias de equipo a las que emplean productos semielaborados. La industria ligera es la que produce bienes de uso y consumo particular. Para ello utiliza materias primas y productos semielaborados. Aunque la industria alimentaria moviliza grandes cantidades de mercancía, el destino de estos artículos es el mercado al por menor.

     Las nuevas tecnologías también han hecho aumentar la productividad en la industria. Los robots y las tareas automatizadas permiten realizar el mismo trabajo con menos obreros y en menos tiempo. Las nuevas tecnologías crean nuevas industrias pero en menor proporción que los puestos de trabajo que se destruyen. El exceso de trabajadores, capitales y mercancías se invierten en el sector servicios, que tiene un incremento espectacular.

     En 1973 la crisis del petróleo paralizó buena parte de las inversiones y produjo un espectacular aumento del paro en los países desarrollados.

     En España el sector secundario ocupa a un 30% de la población activa. Aunque esta cifra se mantiene desde hace años ese 30% cada vez trabajan en menos empresas y con una productividad mayor, por lo que su contribución al PIB a aumentado.

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