La polis es el modelo de convivencia griego y se extiende a la ciudad y su alfoz. En este alfoz la polis tiene todo lo necesario para convertirse en un estado autosuficiente, aunque una de sus principales fuentes de riqueza sigue siendo el comercio.
Estas ciudades están permanentemente en lucha entre sí, lo que no favorece una posible unión. Además, no hay una polis dominante que someta a las demás. Las alianzas con otras ciudades serán circunstanciales. Por otro lado, no hubo ninguna amenaza que hiciese despertar la solidaridad nacional.
Cada polis tendrá sus leyes, ordenamientos, tradiciones, costumbres, divinidades, etc. Las ciudades estado acuñarán moneda. La estructura política de cada polis es diferente, pero tienen en común la presencia de un rey que las gobierna. Existe un consejo regular de todos los reyes de las polis, que se consultan para tomar decisiones en asuntos que afectan a todos. También hay indicios de una asamblea popular. La polis es una comunidad y sus asuntos competen a todos.
Es este tipo
de urbes las que consideran ideales Platón y Aristóteles,
con un número de ciudadanos entre 5.000
y 100.000. Hipodamos
diseña una ciudad para unos 10.000
habitantes. Sin embargo, sólo Siracusa, Acragas y Atenas tendrán
más de 20.000 habitantes. Cuando una
polis estaba superpoblada fundaba una colonia, que
pronto se independizaba.
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