La pertenencia a la aristocracia dependía de la posesión de la tierra, y al cabo del tiempo se fueron formando grandes patrimonios terratenientes. En Esparta, el poder ejecutivo de la aristocracia lo tuvieron los éforos (cinco) que controlaban a los reyes, a la Gerusía (consejo de ancianos), y la conducta de los ciudadanos: la educación y la vida privada de los adultos. En Atenas, la institución que veló por los intereses de la aristocracia fue el Areópago, dominada por los arcontes.
Pero, la tierra no es el único método de hacerse rico. Los comerciantes hacen temblar los cimientos de la oligarquía aristocrática, cuando esta se excede en sus abusos. El comercio permite escapar de los abusos recurriendo a la emigración. La moneda griega nace en el siglo VII a.C., en Lidia, y se extiende por todo el país, liberando los intercambios del trueque y permitiendo recaudar impuestos del comercio. Fue necesario proteger a los mercaderes de los piratas y los mercenarios jonios.
Los jonios tienen un nuevos sistema de lucha, asentado en la falange, una unidad militar compacta contra la que nada pueden las individualidades de los campeones aristocráticos. Para enfrentarse a ellos es necesaria la colaboración de toda la ciudad. Pero si todos colaboran en la defensa, todos tienen derecho a intervenir en el gobierno.
En principio, la oligarquía aristocrática continuó ejerciendo el poder y modificando la ley a su antojo; pero los nuevos ciudadanos obligaron a ponerla por escrito.
Esta labor fue obra de importantes juristas de los siglos VII y VI a.C. como Zaleuco en Locris, Caronda en Catania, y Dracón y Solón en Atenas. Desde ahora, quien recibiese una ofensa podía recurrir a la ley, y la persecución del transgresor no la realizaba el agraviado, sino la comunidad. Esta es una idea revolucionaria ya que consagra la superioridad de la ley sobre los ciudadanos. Dracón elaboró su código hacia el 621 a.C. en el que castigaba muy duramente las faltas. De mayor importancia fueron las leyes que codificó Solón, hacia el año 500 a.C. Creó una ley de deudas, un nuevo sistema de monedas, pesos y medidas, y organizó la sociedad en clases: según su riqueza, a las que le correspondían unas obligaciones y unos beneficios. La administración de justicia pasó a manos de tribunales, integrados por voluntarios. A Solón se le considerará: padre de la democracia.
En la práctica,
la codificación de las leyes favorece a las oligarquías.
Esto provocaba numerosa tensiones, zanjadas de manera violenta. Para resolver
los conflictos se acudía a un tirano,
que se ponía al frente de las reivindicaciones populares y ocupaba
la acrópolis, el cual se aprovechará del florecimiento de
la ciudad, si era capaz de solucionarlos. Para mantenerse en el poder favorecía
las obras públicas, y asignaba tierras a los más pobres,
en una política populista. En Atenas, Pisístrato se haría
con el poder en el 561 a.C., pero fueron tiranos,
también: Fedón en Argólida, Clístenes en Sicione,
Periandro en Corinto, Polícrates en Samos, Gelón e Hierón
en Siracusa, etc.
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