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Los modelos de periodización y la cronología

     Uno de los problemas a los que se enfrenta el historiador es el de la objetividad de las fechas. El calendario es fundamental en esto, y este es una convención que se ha cambiado en algunas ocasiones. No todos utilizamos el mismo calendario. Están vigentes los calendarios chinos, musulmanes o hebreos. El calendario juliano, creado en el 43 a.C. por Julio César, estuvo vigente, en algunas partes del mundo, hasta el siglo XX. Aunque es cierto que el calendario más universal, y oficialmente aceptado por todos, es el calendario gregoriano, creado en 1580 por el papa Gregorio XIII, y aceptado desde entonces en toda Europa occidental. Otros intentos de crear calendarios, como el célebre calendario republicano de la Revolución francesa, han fracasado, y es que es muy difícil cambiar la costumbre. Pero todos los calendarios son arbitrarios. El actual toma como año 1 el supuesto año en el que nació Jesucristo. Sin embargo, por muy importante que sea esta fecha para los cristianos no es, objetivamente, una fecha relevante, no deja de ser una convención. Pero la importancia de un calendario unánimemente aceptado es vital para localizar los hechos de la historia en el tiempo, un tiempo reconocido por todos.

     El tiempo pasado es un objeto demasiado amplio y diverso como para estudiarlo en conjunto como una sola unidad, por lo que los historiadores lo han tratado de dividir en diferentes escalas temporales, épocas, siglos, décadas, en las cuales aparecen como temas de estudio diferentes hechos que definen unos y otros.

     La historiografía tradicional ha dividido el tiempo pasado en edades. Existen dos períodos básicos: la Prehistoria, tiempo anterior a los documentos escritos, y la Historia. La Prehistoria se divide en: Paleolítico, antes del descubrimiento de la agricultura, la ganadería y la artesanía; Mesolítico período de transición; y Neolítico, después del descubrimiento de la agricultura, la ganadería y la artesanía. Por su parte la Historia se divide en: Edad Antigua, desde las primeras culturas de las que tenemos documentos escritos hasta la caída del Imperio romano; Edad Media, desde la caída del Imperio romano hasta el descubrimiento de América y la caída de Constantinopla; Edad Moderna, desde el descubrimiento de América hasta la revolución industrial y la Revolución francesa; y Edad Contemporánea, desde la Revolución francesa hasta la actualidad. A esta escala, es el modo de producción lo que aparece como objeto de estudio. Evidentemente, esta periodización es arbitraria y eurocéntrica, pero es la más utilizada. Sin embargo, no es la única manera de dividir la historia.

     Otra periodización es la de Arnold ToynbeePronunciado /árnold toinbí/ que considera que la historia de la humanidad ha pasado por veintinueve civilizaciones, de las cuales veintiuna se han desarrollado completamente y nueve se han abortado; entre las que están los esquimales, los osmanlíes y los espartanos. Catorce ya han desaparecido: egipcia, andina, sínica, babilónica, iránica, micénica, sumeria, maya, yucateca, mexicana, hitita, siríaca, árabe y helénica. Y cinco viven aún: occidental, ortodoxa, hindú, islámica y extremo oriental, a las que cabría añadir la japonesa y la ortodoxa rusa. Las primeras ocho civilizaciones no tuvieron relación entre sí, y son el origen de todas las demás. Por otro lado, todas las civilizaciones pasan por un período de creación, otro de desarrollo y otro de decadencia. Sin embargo, esta periodización no se ha impuesto en ningún lado.

     La única alternativa a la división tradicional es la marxista, basada en el materialismo histórico. Según esta periodización la historia se divide en modos de producción, los cuales pueden convivir en el tiempo y en distintas partes del mundo; lo que permite una Historia no eurocéntrica. Pero lejos de establecer unos modos de producción inmutables, en el marxismo se ha discutido cuáles son y cómo se suceden, incluso si todas las sociedades han de pasar por todos ellos. Los modos de producción básicos son: Tribal, de recolectores y cazadores y los primeros estadios de la agricultura y la ganadería, la propiedad sería, en buena medida, comunal, la división del trabajo es elemental y comienza a desarrollarse el esclavismo; Comunal-Estatal, o Antigua, en la que el propietario es la ciudad estado de la antigüedad, subsiste el esclavismo, comienza a desarrollarse la propiedad privada, la división del trabajo se hace más compleja, se diferencia entre campo y ciudad, algunas personas no producen bienes y aparecen las diferencias de clase; Feudal, con predominio rural y de la propiedad comunal en la que la fuerza de producción son los hombres libres sometidos a servidumbre, y en las ciudades aparece la propiedad gremial; y Capitalista, la actual, con predominio de la propiedad privada y fuerte división del trabajo. Más tarde Marx y EngelsPronunciado /éngels/ introdujeron el modo de producción Asiático, con lo que se rompería el eurocentrismo y el mecanismo inevitable que hacía pasar a todas las sociedades por todos los estadios. Pero ni Marx ni Engels eran especialistas en Historia. El estalinismo redujo estos estadios a cinco: Comunidad Primitiva, Esclavista, Feudalismo, Capitalismo y Comunismo, dejando fuera el Asiático. Esta reducción volvía otra vez la Historia lineal y eurocéntrica. Tras la muerte de Stalin se estableció otra periodización, unilineal, con siete estadios, o modos de producción, según Godelier: Comunidad Primitiva, Asiático, Antiguo, Esclavista, Germánico, Feudal, y Capitalista. Otra vez todas las sociedades tendrían que pasar por todos los estadios, generalizando los modos de producción europeos y asiáticos a todo el mundo, sin duda un exceso. El modo de producción Antiguo de dividirá en dos: Antiguo y Esclavista. Se suprime el Socialismo por no ser un modo de producción históricamente desarrollado. Aunque las interpretaciones unilineales han sido las más conocidas no han sido las que más han contribuido a la Historia. Se han desarrollado otras periodizaciones que no son unilineales, y en las que un modo de producción genera más de una solución. Melotti establece un sistema muy parecido al de Marx y Engels: Comunidad Primitiva, que se diversifica en Asiática, Eslava, Germánica y Antigua, que dará la Esclavista; y luego Feudal y Capitalista. La complejidad de modos de producción no favorece la implantación de esta periodización, pero el estudio de los modos de producción del pasado, en los distintos países, es lo que permitirá hacer una Historia no eurocéntrica que explique la realidad del mundo de hoy.
 

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