El tiempo pasado es un objeto demasiado amplio y diverso como para estudiarlo en conjunto como una sola unidad, por lo que los historiadores lo han tratado de dividir en diferentes escalas temporales, épocas, siglos, décadas, en las cuales aparecen como temas de estudio diferentes hechos que definen unos y otros.
La historiografía tradicional ha dividido el tiempo pasado en edades. Existen dos períodos básicos: la Prehistoria, tiempo anterior a los documentos escritos, y la Historia. La Prehistoria se divide en: Paleolítico, antes del descubrimiento de la agricultura, la ganadería y la artesanía; Mesolítico período de transición; y Neolítico, después del descubrimiento de la agricultura, la ganadería y la artesanía. Por su parte la Historia se divide en: Edad Antigua, desde las primeras culturas de las que tenemos documentos escritos hasta la caída del Imperio romano; Edad Media, desde la caída del Imperio romano hasta el descubrimiento de América y la caída de Constantinopla; Edad Moderna, desde el descubrimiento de América hasta la revolución industrial y la Revolución francesa; y Edad Contemporánea, desde la Revolución francesa hasta la actualidad. A esta escala, es el modo de producción lo que aparece como objeto de estudio. Evidentemente, esta periodización es arbitraria y eurocéntrica, pero es la más utilizada. Sin embargo, no es la única manera de dividir la historia.
Otra periodización
es la de Arnold Toynbee
que considera que la historia de la humanidad ha pasado por veintinueve
civilizaciones, de las cuales veintiuna se han desarrollado completamente
y nueve se han abortado; entre las que están los esquimales, los
osmanlíes y los espartanos. Catorce ya han desaparecido: egipcia,
andina, sínica, babilónica, iránica, micénica,
sumeria, maya, yucateca, mexicana, hitita, siríaca, árabe
y helénica. Y cinco viven aún: occidental, ortodoxa, hindú,
islámica y extremo oriental, a las que cabría añadir
la japonesa y la ortodoxa rusa. Las primeras ocho
civilizaciones no tuvieron relación entre sí, y son el origen
de todas las demás. Por otro lado, todas las civilizaciones
pasan
por un período de creación, otro de desarrollo
y otro de decadencia. Sin embargo, esta periodización
no se ha impuesto en ningún lado.
La única
alternativa
a la división tradicional es la
marxista, basada
en el materialismo histórico. Según
esta periodización la historia se divide en modos
de producción, los cuales pueden convivir en el tiempo y
en distintas partes del mundo; lo que permite una Historia no eurocéntrica.
Pero lejos de establecer unos modos de producción inmutables, en
el marxismo se ha discutido cuáles son y cómo
se suceden, incluso si todas las sociedades han de pasar por todos
ellos. Los modos de producción básicos
son: Tribal, de recolectores y cazadores y los primeros
estadios de la agricultura y la ganadería, la propiedad sería,
en buena medida, comunal, la división del trabajo es elemental y
comienza a desarrollarse el esclavismo; Comunal-Estatal,
o Antigua, en la que el propietario es la ciudad estado de la antigüedad,
subsiste el esclavismo, comienza a desarrollarse la propiedad privada,
la división del trabajo se hace más compleja, se diferencia
entre campo y ciudad, algunas personas no producen bienes y aparecen las
diferencias de clase; Feudal, con predominio rural
y de la propiedad comunal en la que la fuerza de producción son
los hombres libres sometidos a servidumbre, y en las ciudades aparece la
propiedad gremial; y Capitalista, la actual, con predominio
de la propiedad privada y fuerte división del trabajo. Más
tarde Marx y Engels
introdujeron el modo de producción Asiático,
con lo que se rompería el eurocentrismo y el mecanismo inevitable
que hacía pasar a todas las sociedades por todos los estadios. Pero
ni Marx ni Engels eran especialistas en Historia. El estalinismo
redujo estos estadios a cinco: Comunidad Primitiva, Esclavista, Feudalismo,
Capitalismo y Comunismo, dejando fuera el Asiático. Esta
reducción volvía otra vez la Historia lineal y eurocéntrica.
Tras
la muerte de Stalin se estableció otra periodización, unilineal,
con siete estadios, o modos de producción, según
Godelier:
Comunidad
Primitiva, Asiático, Antiguo, Esclavista, Germánico, Feudal,
y
Capitalista. Otra vez todas las sociedades tendrían que pasar
por todos los estadios, generalizando los modos de producción europeos
y asiáticos a todo el mundo, sin duda un exceso. El modo de producción
Antiguo de dividirá en dos: Antiguo y Esclavista.
Se suprime el Socialismo por no ser un modo de producción
históricamente desarrollado. Aunque las interpretaciones
unilineales han sido las más conocidas no han sido las que
más han contribuido a la Historia. Se han desarrollado otras
periodizaciones que no son unilineales, y en las que un modo de
producción genera más de una solución. Melotti
establece un sistema muy parecido al de Marx y Engels: Comunidad Primitiva,
que se diversifica en Asiática, Eslava, Germánica y
Antigua, que dará la Esclavista; y luego Feudal y
Capitalista. La complejidad de modos de producción
no favorece la implantación de esta periodización, pero el
estudio de los modos de producción del pasado, en los distintos
países, es lo que permitirá hacer una Historia no eurocéntrica
que explique la realidad del mundo de hoy.
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