Presentación > Historia > Espitemología > Historiografía > Siglo XX >

Las nuevas escuelas idealistas

     Las escuelas idealistas del siglo XX tienen como fundamento las ideas filosóficas kantianas y hegelianas.

     Wilhelm DiltheyPronunciado /vílhelm díltey/ con hache aspirada (1833-1911) elaboró una teoría histórica de base kantiana en la que parte de la separación clara entre ciencias del espíritu y ciencias de la naturaleza. La Historia será una ciencia del espíritu. Para Dilthey la Historia debe ser estudiada como experiencia vivida, y en cuanto tal debe ocuparse del pensamiento humano. La Historia es la historia del pensamiento. Como ciencia del espíritu la Historia debe tratar de la liberación del espíritu humano.

     Heinrich RickertPronunciado /héinrish ríkert/ con hache aspirada (1863-1936) es el máximo exponente de la escuela neokantiana. En su obra «Ciencia cultural y ciencia natural» (1899) ponen de relieve la diferencia entre las ciencias, no sólo por su objeto de estudio, sino también por su método. La Historia se ocupa de lo individual, en una reconstrucción metal creada por el hombre.

     Benedeto Croce (1866-1952) elabora una filosofía de la Historia de raíz hegeliana. Ha sido mencionado como el fundador de la escuela «presentista», cuya ideología se resume en que: el conocimiento histórico, el sujeto y el objeto, constituyen una totalidad. La relación cognoscitiva es activa. Y el conocimiento y el compromiso del historiador están condicionados socialmente por su ideología. Croce llega a negar la posibilidad del conocimiento histórico objetivo, y a afirmar que la Historia no es más que una proyección del pensamiento del presente sobre el pasado. La historia siempre es presente, puesto que depende del punto de vista del historiador.

     Las tesis presentistas han marcado la historiografía estadounidense durante mucho tiempo, sobre todo en los años 30 y 40. R. C. CollingwoodPronunciado /cólingud/ (1899-1934) fue quien sostuvo estas ideas en Estados Unidos. Formuló sus principios en el libro «Idea de la Historia» (1943) en el que expone la tesis de que la Historia comienza con la recreación en la mente del historiador. La Historia es la perpetuación de los hechos del pasado en el presente.

     Pero las teorías presentistas habían nacido en el marco del capitalismo triunfante, sin embargo, cuando este se tambalea, aparece en Alemania la primera teoría cíclica del siglo XX. Fue Oswald SpenglerPronunciado /ósvald espéngler/ (1880-1936), tras escribir «La decadencia de Occidente», quien inauguró esta corriente. Spengler buscó similitudes en la historia que le permitiesen construir ciclos de apogeo y decadencia que se repiten inexorablemente, lo que nos permite vaticinar el futuro. Para Spengler la historia visible es el alma hecha forma. Encuentra las similitudes en la cultura. Para él todas las culturas y civilizaciones nacen, crecen y mueren.

     Arnold ToynbeePronunciado /toinbí/ (1889-1975) hizo un gran esfuerzo de erudición y rigor histórico, pero su modelo no escapa al idealismo historiográfico. Toynbee rechaza los grandes ciclos históricos de Spengler, pero propone los suyos. Considera que la humanidad ha seguido vías de evolución divergentes, o paralelas, desde un enfoque cultural, representado por diferentes sociedades y civilizaciones. La historia de la Humanidad ha pasado por veintinueve civilizaciones, de las cuales veintiuna se han desarrollado completamente y nueve se han abortado; catorce ya han desaparecido: egipcia, andina, sínica, babilónica, iránica, micénica, sumeria, maya, yucateca, mexicana, hitita, siríaca, árabe y helénica; y cinco viven aún: occidental, ortodoxa, hindú, islámica y extremo oriental, a las que hay que añadir la japonesa y la ortodoxa rusa. Las primeras ocho civilizaciones no tuvieron relación entre sí, y son el origen de todas las demás. Las civilizaciones pasan por tres estadios: uno de creación y desorden, otro de formación de un Estado y un Imperio, y otro de decadencia. La buena marcha de una civilización depende de si es capaz de resolver los problemas ambientales, pero cree que esta capacidad no depende de la sociedad sino de ciertas personas creadoras, de los grandes hombres, de la inteligencia de una minoría dirigente.

     A pesar de lo irracional de estas formulaciones tuvieron un gran éxito gracias a su mezcla de pesimismo apocalíptico, con el fin de la civilización, y el papel preponderante que la asignaba a la cultura de la clase dirigente, en este caso a la burguesía. Era más una historiografía que justificaba el triunfo burgués que una historiografía científica.
 

Volver
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español


Tweet