De los alrededor
de 40.000 invasores la mayoría
fueron bereberes del norte de África, con grandes tendencias
a la tribalización dentro de su estructura social. Esta circunstancia
provocará pronto luchas internas por el reparto del territorio.
Muy pocos fueron árabes, y aún no habían llegado los
sirios, ni los grupos bereberes de agricultores. Los soldados tomaron
aquí sus mujeres, lo que ayudó a la convivencia entre
musulmanes e hispanorromanos, judíos y visigodos. Sin embargo, los
árabes fueron los que consiguieron unas mejores condiciones
en el reparto del territorio, y una mejor posición social. En el
730
aparece la primera rebelión de los yemenies. Pero la sublevación
más importante tuvo lugar en el 740 con la
rebelión de los bereberes, contra los árabes.
Fue, este, un año de hambre. Los disturbios bereberes
inquietaron
al califa Hisam
,
en Damasco, que envió un ejército para reprimir la
sublevación. Al mando de Kultúm llegaron
los sirios a España y se hicieron los amos de al-Ándalus;
no sin dificultades. La llegada de los sirios evitó
que se formase una monarquía bereber en el al-Ándalus,
y es el origen del desierto administrativo del valle del Duero, que seguirá
controlado por los bereberes. Fue al-Sumail
quién intentó crear esa monarquía, en la figura de
Yusuf
(745-755).
La frontera se estableció cuando el reino de Asturias alcanzó los territorios al norte del Duero. La zona de contacto no fue un desierto, ni un despoblado, sino una región que no se controlaba administrativamente. Era un desierto administrativo.
En la frontera
debían
vivir grupos tribales, de los que se obtenía información
sobre los movimientos del enemigo. En realidad es una amplia zona
de colchón. Este era el sistema de frontera habitual desde
la antigüedad. Una frontera segura para al-Ándalus hubiese
sido la que se podría haber establecido al norte de los Pirineos.
Pero la derrota en Poitiers supuso el repliegue musulmán mucho más
al sur. En el oeste la frontera se estableció
en el valle del Duero, y en el este
en una estrecha franja entre los Pirineos y las cadenas prepirenaicas.
Para reforzar la frontera se crearían ciudades fortificadas,
como Calatrava, Madrid, Calatayud, etc. Habrá, pues, una frontera
superior, en las cadenas prepirenaicas, una frontera
media, que unía aquella con una frontera inferior,
al sur del Duero. A mediados del siglo VIII ya estaban
definidos los límites.
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