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El Imperio y el «domínium mundi»

     Cuando Enrique V muere, en 1125, no deja descendientes. La falta de heredero suscita las luchas por la sucesión en el trono del Imperio. El trono pasaría a manos de Lotario, duque de Sajonia, por decisión del papado y apoyados por la casa de Baviera, los güelfos; y se inició una lucha contra los nobles que apoyaban Federico de Suabia, el designado por Enrique V, de la casa de HohenstaufenPronunciado con hache aspirada, los gibelinos. Se inicia un periodo de anarquía que no terminará hasta que suba al trono imperial Federico I Barbarroja, en 1152. Federico I Barbarroja era Hohenstaufen, legítimo heredero del trono, eclipsado durante la guerra civil entre güelfos y gibelinos. En 1152 toma el poder y restaura la autoridad real en Alemania. Sube al trono gracias a las concesiones que hace al papado y a las ciudades del norte, cada vez más independientes. En 1153 firma con el papa el Tratado de Constanza y es coronado emperador en Roma. Pero Federico I Barbarroja tratará de ser, también, rey de Italia, lo que le pondrá en contra del papa, y de los normandos, que dominaban Italia. Barbarroja seguía nombrando obispos y papas como en tiempo de los Otones. En 1159 se produjo el cisma entre el papa elegido por la Iglesia, Alejandro III, y el impuesto por el emperador, Víctor IV. La guerra se libró en el norte de Italia. Finalmente, Federico I Barbarroja fue derrotado, en 1176, en Legnano y reconoce como papa a Alejandro III, cerrando el cisma.

     El fracaso militar de Federico I Barbarroja hizo olvidar su concepto del imperio, que va más lejos que el de Carlomagno. Se fundamenta en el Derecho romano, que está resurgiendo en esta época, de la mano de Otto de FreisingPronunciado /oto fréising/ y los juristas de la Escuela de Bolonia. Estos Juristas partieron del pensamiento agustiniano. Según ellos, el imperio restaurado por Carlomagno es el legítimo heredero del Imperio romano. Su concepto del domínium mundi no es una simple adaptación de las ideas cesaropapistas de Enrique IV, sino que es una nueva concepción del imperio. Por un lado, el imperio se reduce al ámbito germánico, y al emperador lo eligen los príncipes alemanes; pero, por otro, el imperio tenía dominio sobre todo el antiguo Imperio romano, por lo que todos los reinos cristianos, y la Iglesia, estaban subordinados al emperador. Los reyes cristianos debían vasallaje al emperador, ya que eran reyes de las provincias del Imperio. Su actitud favoreció la recepción del Derecho romano en Occidente.
 

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