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Preámbulo

     El siglo X se caracteriza por el impacto de las segundas invasiones, tras el fin del Imperio carolingio. La cuestión del imperio, el debate entre la teocracia y el cesaropapismo por el dominio de la cristiandad serán los temas centrales de la época. En torno al año mil se ponen las bases de la cultura y los estados de Europa. Se asienta el feudalismo y se crean las naciones, en un intento decidido del rey de recuperar su poder, pero es le momento del pleno feudalismo.

     La Alta Edad Media es una época de recuperación económica y demográfica, caracterizada por el restablecimiento del comercio internacional. Los principales circuitos comerciales estaban en el Mediterráneo, en el mar del Norte y en el centro del continente, entre Brujas y Novgorod.

     Tras los años convulsos que siguen a la caída del Imperio carolingio en el año 843, se asientan en torno a la desembocadura Sena los normandos, en el año 911, y se inicia un periodo de estabilidad política que permite el desarrollo del feudalismo.

     El feudalismo es un término ambiguo que designa tanto al sistema y la clase social dominante como a los ritos que conlleva: el feudo y el homenaje, los grandes patrimonios territoriales, el vasallaje, la adscripción personal y a la tierra, y la promesa de servicio y de fidelidad. En sentido estricto sólo hay feudalismo en los límites del Imperio, pero también se consideran feudales los sistemas económicos de todo el mundo civilizado de la época, (el resto de Europa, el mundo musulmán y Oriente). Es una sociedad rural estructurada según unos órdenes impuestos por Dios, lo que implica la existencia de tres funciones en la tierra: rezar, combatir y trabajar. Se crean dos clases privilegiadas, la nobleza y el clero, y otra sobre la que recae el papel de servirlas, el estado llano.
 

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