Desde el siglo XIII, tras el fin de las cruzadas y la Reconquista, los reyes tienden a recuperar su poder, la nobleza se transforma en aristocracia de sangre y las desigualdades internas aumentan. Aparecen las diferencias entre señorío territorial y jurisdiccional: que no tienen poder sobre los súbditos de las tierras y pueden volver a la corona, una vez muerto el señor. Aparece una alta y una baja nobleza, en función de sus ingresos y de su proximidad al rey. Con la tendencia al realengo el poder del rey se hace autoritario, a finales de la Edad Media. La nobleza tendrá sus propias leyes y jueces.
Con el tiempo, la nobleza tiende a emparentarse con la alta burguesía, tan rica o más que ella.
Serán
san
Benito y Gregorio VI quienes emprenderán la tarea de reformar
la Iglesia: Gregorio VI dando normas y sometiendo a la autoridad
de Roma a todas las iglesias nacionales, y san Benito instituyendo una
rígida regla en la abadía de Cluny
,
que se extenderá por todo el mundo. Gregorio VI convocará
el Concilio de Pavía y el Sínodo de Sutri,
en el 1046. Para iniciar la reforma de las costumbres de la Iglesia, en
donde se condenará la simonía y el matrimonio sacerdotal.
El clero también tenía su propia legislación, por la que regirse, y estaba exento de pagar impuestos, además de ser perceptor del diezmo. Sin embargo, la Iglesia, como institución, pagaba tributos al rey. No obstante, el nivel de rentas no era el mismo para todo el clero. Las órdenes monacales eran muy ricas, así como los obispados, como el de Toledo, mientras que los curas de parroquias campesinas eran muy pobres. Existe una red de parroquias que sostienen tanto la Iglesia como el Estado. Las órdenes monásticas eran rurales; las órdenes urbanas no aparecerán hasta la Edad Moderna.
La vinculación a la tierra generalizó los malos usos feudales, que el señor imponía a los campesinos en virtud de sus derechos de posesión. Los malos usos son: la intestia, por la que el señor cobrará la tercera parte, o más, de los muebles del labriego si moría sin testamento; la exorquia, por la que el señor recibía parte de los bienes del labriego si no dejaba descendencia en el manso, al morir; la cugucia, por la que el señor tenía derecho a parte de los bienes, o su totalidad, del labriego si su mujer era adúltera; la arsina, o indemnización al señor en caso de incendio del manso; la firma de spoli, por la que el señor recibía una cantidad para autorizar una dote; y la remensa, por la que el campesino no podía abandonar el manso si no pagaba una redención.
Hacia el siglo XIII los campesinos se liberan de los «malos usos» y comienzan a tener libertad de movimientos. Se empieza a hacer negocios y aparece la burguesía, urbana, y las diferencias económicas entre ellos. La burguesía alcanza gran poder en las ciudades y aspira a su gobierno.
Con la aparición de la burguesía la sociedad se hace más urbana y los artesanos se instalan en las ciudades. Aparece, así, un pequeño proletariado artesanal.
La Edad Media
fue un período muy largo y complejo en el que la sociedad se transformó
desde una comunidad rural hasta una sociedad urbana, los señores
se hicieron con el poder y lo perdieron en lucha contra los reyes, el comercio
se detuvo y volvió a resurgir, la población creció
y cayó, y los logros culturales fueron mucho mayores de lo que se
quiere reconocer. No en vano esta época duró
unos mil años.
| Volver |

![]()