Las instituciones
feudales se implantaron rápidamente porque hubo una cierta
continuidad entre los grandes terratenientes romanos y los nuevos
propietarios feudales. En la época carolingia dominó la gran
propiedad, tanto laica como eclesiástica, en las formas de
explotación de la tierra. Es la célula de la
organización social y económica feudal. Aunque el
Imperio romano había desaparecido, en Occidente pervivió
la idea de Imperio, y la aspiración de reconstrucción
del antiguo Imperio romano. El día de Navidad del año 800
Carlomagno es coronado emperador por el papa León III. Su
abuelo, Carlos Martel, había detenido la expansión
islámica venciendo en Poitiers
(732) a Abderramán al-Gafiqi, y se erigirá en defensor de
la cristiandad. Su padre, Pipinio el Breve, tomo el
título de rey de los francos en el 751, poniendo fin a la dinastía
merovingia y entronizando la dinastía carolingia. Para legitimar
su poder acudió a la sacralización del rey,
y proclamó que el rey recibía su poder por
la Gracia de Dios. A su muerte, en el 768, dividió sus dominios
entre sus dos hijos: Carlos y Carlomán. Pero Carlomán murió
en el 771 y Carlos volvió a unificar los territorios, y reinaría
con el nombre de Carlomagno. Carlomagno conquistará
el norte de Italia (774) y protegerá al papado, por lo que recibió
el título de patricio, o protector de la Iglesia.
Conquistó toda la Europa central y estableció marcas en los
territorios de frontera, como la Marca Hispánica, en el 778. En
el año 800 dominaba gran parte del territorio del Imperio romano
en occidente. Con su coronación como emperador se restituía
el Imperio. Pero el concepto de imperio había cambiado
radicalmente. El emperador se consideraba descendiente
de los reyes judíos y sucesor de Pedro, por
lo tanto defensor de la Fe. Era el Impérium
christiánum
.
Para Alcudio, filósofo de Carlomagno, romanitas
y christianitas
eran términos sinónimos, y equivalentes a la cívitas
Dei de san Agustín.
Carlomagno adaptó y desarrolló las instituciones de administración y gobierno desde el modelo romano y germánico. En la base de la Administración estaban los condes, al frente de los condados, encargados de la percepción de impuestos, las obra públicas, la administración de justicia, el reclutamiento de tropas y la percepción del juramento de fidelidad que debían prestar todos los varones mayores de 12 años. Los condes recibían su feudo en la investidura. El juramento de fidelidad se daba en el homenaje. En principio, el cargo condal era electivo y revocable, aunque poco a poco se hizo hereditario. Para controlar la gestión del gobierno, Carlomagno enviaba a los missi, con capacidad para juzgar a los nobles. En los condados grandes, el territorio se dividió entre diversas veguerías, al frente de las cuales había un veguer. Los condes también nombraban vizcondes, que gobernaban en su ausencia. En las zonas limítrofes, en lugar de condados se crearon marcas, al frente de las cuales se puso un marqués, que añadió a las atribuciones de los condes la capacidad militar y de defensa del territorio ante las invasiones exteriores. También hubo territorios que dependieron directamente de la autoridad del emperador. La administración se desarrollaba en torno a la corte del emperador, el Palátium, y se confundía con los servicios personales. El senescal se encargaba de aprovisionar el palacio, el buticulario de las bodegas y el estábuli de las caballerizas. Estos tres funcionarios eran los consejeros del emperador. Solían presidir el tribunal de justicia: el Palatii. Además, había otros funcionarios menores, como por ejemplo los capellanes o los notarios.
Toda la organización social se fundamentaba en el juramento de fidelidad que se daba al inmediatamente superior, el vasallaje, a cambio de protección y un feudo, o propiedad que explotar. La tierra señorial tendrá servidumbres. Una parte de la tierra será la reserva o terra indominicata que explotaba directamente el señor, por medio del trabajo obligatorio de sus vasallos, en sernas o corveas. Otra parte serán los mansos, o lotes de tierra que cada campesino recibe de su señor; estos mansos pueden ser: ingenuos, para los hombres libres, o serviles para los esclavos o siervos de la gleba. Con el tiempo, la diferencia entre campesinos libres y siervos de la gleba fue disminuyendo y llegaron a tener el mismo estatuto jurídico. Otra parte de la tierra debía reservarse para los campos comunales: el bosque y el baldío. Los comunales eran de vital importancia para la supervivencia en la sociedad campesina feudal. Esto determinó que la célula básica de la economía feudal fuera el gran dominio, donde se producía todo lo necesario, y donde se consumían todos los productos. Será una economía autárquica, a pesar de las ferias locales y los mercados. Además, los fieles debían pagar el diezmo a la Iglesia, con lo que consumían todos los excedentes de la producción.
Tras la muerte
de Carlomagno el Imperio se disgrega. Los condes, marqueses y reyes
avasallados se hacen fuertes en sus feudos. La fidelidad personal se reclama
como principio de autoridad, más que nunca, y entramos en la plena
Edad Media en la que desaparece el Estado y el rey
es el primus ínter pares. Su autoridad es más
moral que real. El señor feudal se arroga con la autoridad judicial:
ya no queda nada para el rey.
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