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La creación del Estado islámico: la primera expansión

     Uno de los motivos que más influyó en la rápida difusión del islam fue la creación de un Estado musulmán, ya que tras la creación del mismo sólo los seguidores de Mahoma podían gozar de todos los derechos y pertenecer a la umma.

     Durante su estancia en Medina, Mahoma dicta una serie de leyes y normas para organizar la ciudad y la comunidad, que luego pasarán a formar parte del Corán. En el Corán se establecen cinco pilares básicos que todo buen musulmán debe seguir: Alá es el único Dios y Mahoma su profeta, la oración, la limosna, el ayuno en Ramadán y la peregrinación a La Meca.

     Tras la muerte de Mahoma se perfilaron dos sucesores, con los mismos derechos: su suegro Abú Bakr y su yerno Omar. Para designar sucesor, o califa (título que tendrán en adelante los sucesores de Mahoma), se despreció la línea consanguínea, que legitimaba a Alí como califa, y se impuso el criterio de Omar, que refrendaba a los fieles seguidores de Mahoma. Así, el primer califa fue Abú Bakr en el 632, que moriría en el 634. Abú Bakr hubo de sofocar las corrientes centrífugas, y durante su gobierno el islam se extendió, definitivamente, por toda Arabia.

     El califa debía ser el custodio y protector de la Fe, debía gobernar sobre los hombres y los territorios, para lo que precisaba nombrar gobernadores o visir, y jueces o cadí. Los califas dirigieron su comunidad desde Medina, pero en cuanto su imperio creció se trasladaron a Damasco.

     El segundo califa fue Omar (634-644), el auténtico creador del Estado islámico. Se preocupó por incrementar las tierras bajo control musulmán e inició una campaña de conquista dirigida a territorios que no estaban habitados por árabes. Incorporó: Egipto (639- 642) y el norte de África hasta Túnez, Mesopotamia (629-632), la Persia sasánida que había resistido a los romanos, y las tierras hasta los límites del Imperio bizantino (630-642). Bizancio se deshacía en luchas internas tras la muerte de Heraclio, en el 641. En el 636 toma Damasco, la futura capital califal.

     Para gobernar los nuevos territorios hay que crear un nuevo Estado. Para administrar las regiones se pone al diván, encargado del registro de los musulmanes combatientes, que recibían una asignación del Estado, ya que se les prohibía tener propiedades en las tierras conquistadas. Las zonas conquistadas pertenecían al Estado, y los agricultores eran arrendatarios de él, aunque algunas tierras las explotaba directamente. Pero también se distinguían los territorios según hubiese sido la conquista. En los países que se rendían, los propietarios conservaban sus posesiones, y los que se convertían pasaban a ser protegidos (dimídimmí en otras transcripciones), los cuales tenían que pagar una renta, que recaudaba el diván. El diván, además, recogía el diezmo o zakat. El poder político y militar de las provincias se entrega a un valí. De todas formas, los musulmanes trataron de mantener las estructuras anteriores en las tierras conquistadas. Con la conquista del Imperio sasánida y Egipto, los musulmanes, en su mayoría beduinos, se hacen sedentarios, ya que son civilizaciones con grandes ciudades. En los territorios que había que conquistar por la fuerza se confiscaban las propiedades.

     En el 644 muere asesinado Omar y le sustituye el tercer califa: OtmánUtmán en otras transcripciones (644-656), de la familia Omeya. Otmán hubo de luchar por el califato con Alí. El asesinato de Omar desmitificó la figura del califa y aparecieron disensiones. Los seguidores de Alí serán lo chiítas. Bajo el califato de Otmán se terminó la organización del Estado, y se fijó la redacción definitiva del Corán. Durante el califato de Otmán aparecieron las primeras disensiones entre los musulmanes árabes y los no árabes, sirios principalmente. Otmán permitió a los árabes tener propiedades fuera de Arabia. Los problemas para gobernar las tierras conquistadas le inclinaron a permitir, a los árabes, la creación de grandes propiedades territoriales, de carácter semifeudal. Fue en este periodo cuando su familia toma los mejores puestos de la Administración. Al frente de las provincias se puso a un emir, que era gobernador, jefe del ejército y de la policía, y la máxima autoridad. Otmán continuó la expansión musulmana por Persia y el norte de África. Se organizó la primera flota musulmana en Alejandría, en el 649, y comenzaría la expansión por mar. En el 649 caería Chipre y pondría en jaque a la flota bizantina. En realidad fueron los sirios quienes organizaron la flota musulmana.

     En el 656 Otmán es asesinado por un partidario de Alí, y este es nombrado califa (656-661). Surge así la primera fitna, o ruptura, de los musulmanes: los chiítas, partidarios de Alí; y los sunitas, partidarios de la sunasunna en otras transcripciones o tradición ortodoxa, encarnada en los Omeyas. Alí fue califa después de vencer en una guerra civil. Durante la guerra se separaron del bando de Alí un grupo integrista minoritario que abogaba por la igualdad entre todos los musulmanes independientemente de su origen, fueron los jariyíes. El islam estaba dividido en tres grupos irreconciliables. Las conquistas de Alí fueron pocas, ya que estaba muy ocupado consolidando su poder. Alí no encontró apoyo ni en Medina ni en La Meca, por lo que trasladó la capital del califato a Kufa. En el 661 Alí es asesinado por un jariyí: los Omeyas ya no tendrían competidores.
 

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