La agricultura sigue siendo fundamentalmente autárquica y de subsistencia, pero comienza a generar excedentes para alimentar a una creciente población urbana. Los nuevos productos americanos están totalmente integrados en la dieta humana, como la patata, el tomate o el maíz. Aparecen nuevas técnicas agrícolas que mejoran las cosechas, como la asociación de cultivos o el abono ganadero. Pero, sobre todo, aumenta la roturación de campos nuevos, lo que modifica el sistema agrícola. Esto, también significa que retrocede el barbecho, gracias al aumento del regadío, la utilización de abonos naturales y la asociación de cultivos, entre los que entra el forraje para el ganado. El sistema agrícola del Antiguo Régimen llega a su apogeo y desarrollo máximo.
Las nuevas técnicas agrícolas permiten una mayor acumulación de capital, gracias a la creciente generación de excedentes y al aumento de los precios agrícolas. Este es un poderoso estímulo para roturar nuevas tierras.
Las roturaciones afectan más a las tierras comunales que a los bosques, ya que el bosque sigue siendo un proveedor de productos para la aldea. La roturación de comunales genera continuos enfrentamientos con la aristocracia, y entre la burguesía terrateniente y los pequeños agricultores, que tenían en las tierras comunales una fuente extra de ingresos.
La teoría económica dominante, en esta época, es la de los fisiócratas, que afirman que la riqueza de un país está, en última instancia, en su agricultura y los recursos naturales brutos.
Esta es la época en la que se forman grandes empresas agrícolas capitalistas, que a finales del siglo comienzan a utilizar maquinaria; en Inglaterra y en Francia. En Gran Bretaña, a mediados de siglo, se impulsaría la revolución industrial gracias al traspaso de capitales, fuerza de trabajo y mercancías, de la agricultura a la industria. El cierre de los campos en Inglaterra facilita la creación de grandes empresas agrícolas, y la emigración a las ciudades de la población excedente.
No obstante,
los medios de transformación de los productos
agrícolas, molinos, norias, etc., siguen estando en manos
señoriales. Son importantes fuentes de ingresos. También,
es necesario señalar que el desarrollo de la agricultura no es uniforme,
hay importantes diferencias regionales debido, sobre todo, al desigual
grado de industrialización y desarrollo económico.
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