El descubrimiento de la agricultura comenzaría con los cereales silvestres en la región del Próximo Oriente. En los lugares en que la vegetación era destruida aparecían con mayor facilidad los cereales, sobre todo si esas zonas estaban cerca de los asentamientos humanos y eran fertilizados con los excrementos. Por su alto rendimiento, eran recolectados, pero sólo se podrá hablar de agricultura cuando una parte de lo recolectado se plante de nuevo para obtener una mayor producción. Los cereales más difundidos, por su alta productividad y por ser panificables, fueron: el trigo, la escanda, la cebada y el maíz (una planta creada en América). Los sistemas de cultivo serán los de roza y fuego, para despejar las áreas cultivables de otras plantas competidoras. Esta técnica hace a la agricultura itinerante.
La domesticación de los animales se inició a partir del conocimiento que se deriva de seguir a las manadas para la caza. En un primer momento se limitaría a un control de los recursos animales, protegiendo la fauna de otros depredadores y cazando selectivamente. Más tarde se custodiarían los animales, para lo que se cazarían cierto número de ellos y se guardarían en corrales. Pero sólo se podrá hablar de ganadería cuando se comience a criar al animal: controlando su reproducción y cuidándoles durante el invierno, para lo que es necesario establecer cómo se han de satisfacer las necesidades del rebaño. Los animales domésticos tienen parientes salvajes, pero la domesticación y la selección artificial les hace parientes lejanos. El ganado vacuno, la oveja, la cabra y el cerdo, fueron los primeros animales domesticados para la ganadería. Parece que el primer animal doméstico fue el perro, que acompañaría al hombre ya en las cacerías, anteriores a la ganadería.
Salvo excepciones,
todas
las sociedades, independientemente de si primero fueron agricultores
o ganaderos, terminarán adoptando ambos sistemas
y complementando las diferentes actividades. Las comunidades agrícolas
tienden a la sedentarización y a crear ciudades.
Hacia el año 5000 a.C.
un gran número de burgos se fortifican y presentan, ya, carácter
urbano. Algunos de ellos, como Mersín, Hacilar, Satal o los
tel de Hasmar
y Haji Mohamed
tendrán varios miles de habitantes. La vivienda tiende ser artificial
y a situarse en lugares fácilmente defendibles, y que no sean superficie
agrícola útil. Su actividad se reduce al entorno de la población,
creando un sistema de cultivo más o menos itinerante; se explota
una parte del suelo y se deja en barbecho el resto
para que se recupere o paste el ganado. El sistema de roza y fuego esquilma
rápidamente los suelos. No todos los terrenos son buenos para cultivar
lo mismo, por lo que cada ciudad se especializa en algún producto,
el resto se comprará a otras ciudades, esto crea tensiones y las
urbes se fortifican, pero también aparece el comercio.
Para sostener este sistema surge una autoridad centralizada
que dirige los trabajos. Esta autoridad, en principio, también es
cultivadora, pero con el tiempo dejará estas funciones al resto
de la población. Las comunidades ganaderas fueron esencialmente
nómadas, por lo que tienden a ser menos numerosas, y más
pobres, pero son las que mantienen las vías de comunicación
y el comercio.
En torno a las
nuevas formas de explotar el medio aparecen nuevas tecnologías
para aprovechar mejor el aumento de productividad. Las más importantes
son: la cerámica, el telar
y el pulimento de la piedra. La cerámica es
la industria necesaria para conservar y almacenar los alimentos recolectados,
y que duren todo el año. Aunque ha habido sociedades neolíticas
que la desconocían. El telar apareció para confeccionar el
vestido. La lana fue un subproducto, abundante, de la ganadería.
Su construcción es muy compleja. Cada utensilio tiene una función,
lo que indica un grado de especialización material muy alto. El
pulimento de la piedra fue, durante mucho tiempo, el signo de identidad
de las sociedades neolíticas. El pulimento permite utilizar piedras
más duras que las del Paleolítico, como la obsidiana, y por
lo tanto las herramientas son mejores. El útil más característico
es el hacha, muy utilizado en las labores agrícolas. Continúan
utilizándose objetos de madera y hueso, como en las últimas
fases del Paleolítico.
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