Jericó es una de las ciudades más antiguas del mundo. La arqueología atestigua su existencia al menos desde el año 8000 a.C. (cultura natufense en la industria lítica y ósea). Pero no será hasta el año 7000 a.C. cuando se reconozcan los restos Neolíticos. Jericó se rodea de gruesas murallas. Sus casas serán de planta circular, con cimientos de piedra, pavimentos pintados con ocre y enterramientos en el interior de la vivienda. Esta ciudad tenía un templo, puede que dos, y una incipiente industria cerámica. Su economía se basaba en la agricultura y se completaba con la caza y la pesca. Pero Jericó se hizo rica y próspera gracias al comercio: seguramente dominaba la extracción de sal, betún y sulfuro, del mar Muerto. El aumento de población en Jericó les obliga a extender su dominio, pero también a incrementar la productividad de su territorio. Fue entonces cuando comenzó, aquí, la ganadería y aparecieron nuevos útiles, como las mazas, los molinos de mano, el cuenco o la cestería. En este período las casas serán de planta rectangular, tendrán hornos y hogares, y aparecerán los santuarios, en los que habrá pequeñas estatuas de dioses de la naturaleza. Con características similares a las de Jericó tenemos los yacimientos de Baida y Jarmo.
La cultura de Jarmo, en el Kurdistán iraquí hacia el 5700 a.C., es una de las más sorprendentes. Comenzó siendo un pequeño poblado que, a base de sucesivas reconstrucciones sobre el mismo lugar, se fue elevando artificialmente. Se datan unos 16 niveles de ocupación. Este tipo de asentamiento, que se eleva sobre sí mismo en periódicas reconstrucciones, dará lugar a los tel, un establecimiento típico de este país, aunque se constata en otros lugares. En Jarmo se comprueba el alto desarrollo de la agricultura: trigo, cebada, guisantes, lentejas, etc., a pesar de ser una área no regable; y de la ganadería: cabra, oveja, perro. La vivienda era de planta rectangular, tenían hornos y estaban cubiertas con juncos. La industria lítica era muy floreciente, trataban la obsidiana. También se han encontrado estatuillas zoomorfas. Los enterramientos se hicieron fuera del poblado.
En el área
del Asia Menor, hacia el año 6500
a.C.,
se encuentran los poblados de Cukurkent, Catal Huyuk
,
Mersín y Hacilar. En el poblado de Hacilar se ha descubierto un
tipo de vivienda de planta rectangular con la entrada
por el techo. Su economía era, básicamente,
agrícola. En Beldibi se han encontrado restos de cerámica.
Fue importante su producción artística.
Chipre también fue un país de neolitización temprana. Aquí se desarrolla la cultura de Kirokitia, hacia el 5500-3500 a.C., caracterizada por sus poblados pequeños, situados en lugares fácilmente defendibles. La vivienda era de planta circular, hecha de piedra y ladrillo, con horno; y en ella se enterraba a los muertos. Su economía era mixta: agrícola y ganadera. También en Chipre se desarrollo la cultura de Erimi, hacia el 3500 a.C., con un importante desarrollo de la cerámica, que se pintará. Es de destacar que Chipre es una isla relativamente alejada del continente, con lo que sus pobladores debieron conocer la navegación.
Hacia el año
4500
a.C.
se desarrolla en Siria la cultura de Tel Halaf
,
que fue una de las más importantes en la transición del Neolítico
a la Edad de los Metales. Posee una cerámica
esmaltada y ricamente decorada, con muchas representaciones guerreras.
Tiene un activo comercio.
A finales de VII milenio a.C. se generaliza el uso de la cerámica. En las zonas de Siria, Palestina y Líbano se asientan diversas culturas de carácter local, que tienen en la ganadería y la agricultura su principal fuente de recursos. En Jericó aparece el Neolítico pleno, así como en Biblos. Más tarde surgirá la cerámica pintada; después de la cerámica incisa y la cordada. Hacia el VI milenio a.C. aparece en Samarra la decoración con motivos zoomorfos y antropomorfos. En esta época el uso de la cerámica se introduce en la llanura de Kenia.
En Egipto el Neolítico está representado por la cultura de El Fayum, hacia el 5000 a.C., la cultura de Tasiense, hacia el 4500 a.C. y la cultura de Merimda, hacia el 4000 a.C. Todas ellas conocen la piedra pulimentada, la cerámica, la agricultura y la ganadería. En El Fayum la selección de semillas había alcanzado el estadio básico que se mantendría hasta el siglo XVIII. Sin embargo, el cambio climático pondrá en dificultades a estos poblados.
Se supone, con
bastante buen criterio, que en la época que tratamos, el Sáhara
tenía un clima mediterráneo, más
húmedo que el actual. En los macizos del Ahagar y el Tibesti, habría
bosques en plena actividad. El proceso de desertización pasaría
inadvertido para aquellos pobladores. Para ellos el Sáhara sería
una extensa estepa con grandes herbívoros que cazar. Las culturas
saharianas son, en gran medida, desconocidas, pero no por ello inexistentes.
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